Pobreza Extrema

Propuestas de cambio

Según un informe del banco mundial sobre el contexto actual en el que se vive, se afirma que, «por primera vez en 20 años la pobreza extrema esta aumentado en todo el mundo, y la COVID-19 amenaza con erosionar años de avances arduamente logrados».

Las consecuencias económicas de la pandemia pueden incrementar en hasta 150 millones la cantidad de personas que viven en la pobreza extrema en 2021. Las mujeres, los niños, las poblaciones desplazadas y las personas con discapacidades se han visto particularmente afectadas.

Mientras los Gobiernos y los asociados para el desarrollo tratan urgentemente de revertir la tendencia y ayudar a los sectores muy pobres, un cúmulo creciente de evidencias muestra que las intervenciones coordinadas dirigidas a lograr la inclusión económica pueden proporcionar un camino útil para salir de la pobreza extrema.

Las medidas de protección social, incluidas las transformaciones de efectivo, son pilares esenciales de los programas de lucha contra la pobreza.

Necesidad de una Intervención eficaz del gobierno

Pero si bien en el «gobierno» tienen el poder de incrementar los activos y la resiliencia, no son suficientes para abordar las múltiples limitaciones que pueden impedir que los más pobres y vulnerables salgan de la pobreza y no vuelvan a caer en ella.

 Entre esas limitaciones podrían incluirse la falta de educación o capacitación, la escasez de oportunidades laborales, la falta de activos o la imposibilidad de acceder a los mercados y el financiamiento.

Los programas de inclusión económica también desempeñan un papel fundamental en la búsqueda por generar un mayor número de empleos, de mejor calidad y más inclusivos, un eje clave del trabajo del Grupo Banco Mundial.

Si bien los impactos de la COVID-19 son de amplio alcance, recaen desproporcionadamente sobre los más pobres, con lo que profundizan las trampas de la pobreza y agravan las vulnerabilidades. En los hogares, los impactos se observan más inmediatamente en el aumento de los precios de los alimentos, la disminución de las oportunidades de generar ingresos y las crisis de salud irreversibles.

¿Qué se necesita para cambiar de manera significativa las perspectivas económicas de las personas extremadamente pobres y vulnerables?

1.- Acceso a oportunidades para generar ingresos

Las personas muy pobres, cuando tienen empleo, tienden a trabajar en sectores informales y menos productivos, donde los salarios son bajos y el seguro social, inexistente.

Al combinar la capacitación en habilidades con el acceso al financiamiento, la tecnología, la infraestructura y, más importante aún, los mercados y las redes, los programas de inclusión económica pueden ayudar a los participantes a iniciar la transición hacia el empleo sostenible o a desarrollar medios de subsistencia a través del empleo autónomo y los microemprendimientos.

2.- Empoderamiento económico de las mujeres

Para reducir la pobreza, es fundamental garantizar que las mujeres tengan más capacidad de acción e independencia financiera. Casi el 90 % de los programas analizados en el informe incluyen un enfoque de género, lo que refleja un mayor reconocimiento del hecho de que cuando las mujeres trabajan, se genera un impacto positivo y transformador en las personas y la comunidad. 

En Zambia, el Banco mundial financia el componente referido al apoyo a los medios de subsistencia de las mujeres incluido en el proyecto educación para las Niñas y Empoderamiento de la Mujer (i), con el que se ha brindado a 75 000 mujeres pobres capacitación en habilidades empresariales y habilidades para la vida, tutorías y apoyo para formar grupos de ahorro.

3.- Oportunidades para los jóvenes

Los jóvenes de las familias más pobres a menudo tienen dificultades para encontrar un empleo adecuado, particularmente en las zonas urbanas. Esto se debe a que con frecuencia carecen de las habilidades, los conocimientos o las redes que se necesitan para traducir su educación en buenos empleos.

En vista de los altos niveles de subempleo entre los jóvenes y la incertidumbre que estos enfrentan durante la búsqueda de trabajos formales, los programas de inclusión económica pueden brindar oportunidades de empleo autónomo y desarrollo microempresarial.

Las iniciativas de inclusión económica estan transformando la vida de millones de personas al eliminar las limitaciones que impiden a los más pobres alcanzar todo su potencial productivo.

En la actualidad, el Banco Mundial financia 157 programas de este tipo en todo el mundo, en sectores que incluyen la protección social, la creación de empleo, la agricultura, el medio ambiente, el financiamiento, la innovación, el desarrollo social y la educación.

Seguiremos promoviendo un enfoque multidimensional para reducir la pobreza y mitigar el impacto de la emergencia mundial. Y para crear el valioso capital humano que será necesario para impulsar la recuperación económica.

Fuente: Banco Mundial

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